No hay plenitud mas grande que verse en los ojos de un felino. Tal vez el ignorar más a la gente y escuchar a las plantas sea algo más razonable que decidir quemarse en mí. Inviernos, sexo con amor, maullidos y melodías. Miedo en los sonidos y amor por el odio. El ruido despertó las heridas, apagó los estruendos y con ellos la discordia descansó. Adicto al mar, las calles, las palabras, los gatos, los cuerpos, las drogas y el alcohol.